Si un libro se puede leer impunemente, no vale la pena
tomarse el trabajo. Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y
uno se los pone al oído y les siente la respiración y sus palabras son
contagiosas, peligrosamente, cariñosamente contagiosas…
“En 1908, 40.000 costureras industriales de
grandes factorías se declararon en huelga demandando el derecho de
unirse a los sindicatos por mejores salarios, una jornada de trabajo
menos larga, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil.
Durante esa huelga, 129 trabajadoras murieron quemadas en un
incendio en la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square,
Nueva York. Los dueños de la fábrica habían encerrado a las trabajadoras
para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse a la huelga. El 8
de marzo es día de conmemorar y no de festejar.”
“No rendirse y no dar ni un paso atrás en la lucha por la igualdad real”